Pupilas Dilatadas

Hace algunas semanas una familia que conozco me recomendó a un amigo cercano de ellos para cuidar a sus hijos.  Me dijeron que necesitaba una ‘babysitter’ urgente en un par de horas el mismo día.  El tipo me llamó, y lo encontré cálido por el teléfono.  A las 6 de la tarde llegué a su casa en Burbank y me presentó a sus dos amores: Ella y Pruitt — una niña de 7 años y un niño de 4.  Ella me hizo sentir bienvenida desde el primer momento.  Cuando su padre se fué, me senté con ella mientres jugaba en la computadora.  Me contó que participa en ‘Spelling Bees’ compitiendo con niños de octavo.  Me pareció una niña brillante por dentro y por fuera (con su pelito colorín, y su carita llena de pequitas), así es que cuando me preguntó donde quedaba Chile, no dude que entendería mi dibujo del mapa de América Latina.  “So this is South America.  The left, lower part has a long, skinny country.  That’s Chile,” le señale en el dibujo que hice con el plumon en la pizarra blanca.  “Aaah”, me miró pensativa, como digeriendo algo nuevo que había aprendido del mapa del mundo.

Pruitt.  Pruitt es otro cuento. Es un niño blanquito y con pelo rubio ceniza.  Tiene los ojitos claros y un caracter que te deja con ganas de irte lueguito.  Siempre me dice que no le caigo bien.  Si le pregunto algo, me contesta de mala gana.  Si le ofrezco jugar, me dice que no.  Si le digo que vaya al baño, me dice que no le diga lo que tiene que hacer.  Y si trato de decir cualquier otra cosa, me dice que no quiere que vaya a verlo  nunca mas, y que no le gusta mi visita ni la de ninguna otra ‘babysitter’.

Yo creo que en mis experiencias de niñera nunca me había tocado un niño como él.  Nisiquiera me da la oportunidad de desmostrarle que en realidad no soy tan mala como me pinta.  En realidad, yo se lo que le pasa.  Sabe que cuando llego yo su papa se va.  Ellos ven a su padre la mitad de la semana, y la otra mitad se la pasan con la madre entonces, el tiempo que pasan con él vale oro.  Siempre me quedo mirandolo acostado, molesto en el sofa, lo miro desde el comedor porque tampoco me deja acercarme.  Yo lo comprendo.  Y el problema no soy yo.  Es el hecho que cuando yo llego su papa se va, y eso no le gusta.  Es entendible.

Esta noche volví a ir.  Llegué, y como las dos ultimas veces que he ido, Ella me abre la puerta entusiasmada.  El papa me dice que Pruitt ha estado durmiendo por un rato ya.  Se lleva a Ella con él a comprar comida rapida,  “Le voy a traer una cajita feliz para que crea que le trajiste un juguete.”  Queria que esta vez el niño se diera conmigo.  Ellos llegaron y Pruitt despertó hambriento.  Al juguete no le puso mucha atencion.  Su papa se fue al corto rato.

Pasaron las horas y tenia la actitud de siempre, aunque en sus gestos note que ya no me esquivaba tanto.  Cuando llegó la hora de dormir, me sente con los dos en el sofa, ellos rescostados, cubiertos por unas frazadas delgadas (las unicas que he podido encontrar en la casa).  Ella me hablaba de la separacion de sus padres, de Yo Gabba Gabba, los Power Rangers — y ahí fue cuando a Pruitt se le pararon las antenitas, y dirigió su mirada hacia mí.  Les conté que cuando pequeña, tambien me encantaba ver los Power Rangers todas las tardes, que los había dejado de ver a los 9 o 10 años mas o menos, y que tambien jugue a las Barbies hasta los 12, que fue cuando me vine para los Estados Unidos y deje de entretenerme con juguetes.  Noté que al niño le habia llamado la atención que yo sabia de algo que le gustaba, y hablamos de mi Power Ranger favorito, el de él, y de los colores de la vestimenta de cada uno.  Pruitt me seguia mirando, casi hipnotizado.  Me sorprendi.  Mis ojos no pudieron fijarse en otra cosa, nos miramos un par de minutos.  Me pude dar cuenta que sus pupilas estaban dilatadas, y que las bordeaba un aura de un color verde azulino.  Su carita angelical me hizo recordar la sonrisa de mi hijo.  Segui escuchando a Ella mientras miraba las pupilas de Pruitt, que por un momento casi se tragaban mis miedos y mis anciedades.  Su mirada fue tan profunda que asi me sentia — como si me estuviese viendo algo mas que el color cafe de mis ojos.  Entonces fue cuando Ella me preguntó por qué usaba lentes, y les expliqué que veo las cosas borrosas cuando estan a dos metros o mas de mi vista.  Les mostré el aumento de cada cristal y se rieron juguetonamente, “You’re blind”.

Pruitt se habia dado conmigo, ya confiaba lo suficiente como para haberme mirado y hablado conmigo.  Me quede con una paz dentro de mi, como si su mirada llego en un momento exacto, para sanarme de algo que aun no puedo identificar.  Como si en sus pupilas hubiese una luz especial, que puede traspasar e iluminar los huecos oscuros que, al volvernos adultos, solemos guardar en algun lugar de nuestro interior.  O talvez se los llevó, con esas grandes pupilas dilatadas con las que me dejó perpleja, llenas de una pureza y confianza que solo un niño puede transmitir.

Advertisements

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s